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Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar #nosestanjodiendolavida

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Martin Niemöller escribió su conocido y demoledor poema “cuando los nazis vinieron por los comunistas” al albur de la Segunda Guerra Mundial, y creo que dicho poema vuelve a cobrar de nuevo actualidad en los actuales tiempos que vivimos, el poema original decía:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Hoy en día el poema lo podríamos formular de la siguiente manera (y seguro que de muchas otras más):

Cuando los políticos y los mercados vinieron a llevarse a los parados,
guardé silencio,
porque yo no era parado,
Cuando bajaron el sueldo a los funcionarios,
guardé silencio,
porque yo no era funcionario,
Cuando vinieron a buscar a los mineros,
no protesté,
porque yo no era minero,
Cuando vinieron a llevarse a los autónomos,
no protesté,
porque yo no era autónomo,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Siempre he pertenecido a esa mayoría silente que aceptaba los vaivenes de la vida, y cuando las cosas iban bien me alegraba y cuando iban mal pensaba que ya mejoraríamos. Desde hace unos años he llegado a la conclusión que es sistema actual, en el que unos pocos disponen que hacer con el dinero y la vida de los demás no funciona, y que nos está llevando a una situación seguramente irreversible, donde estamos dejando a nuestro hijos una herencia que no se merecen, ya hemos estropeado el medio ambiente, hemos acabado con la ética personal, hemos creado una sociedad en la que el dinero lo ha corrompido todo, en la que además el “maldito dinero” no ha conseguido darnos la felicidad, tenemos Continentes enteros muertos de hambre, permitimos que países donde está prohibido hablar y pensar nos estén colonizando, se han creado castas, como la de los políticos que no viven la realidad y es más están jodiendonos la nuestra y lo que es mucho peor la de nuestros hijos, y como decía Niemöller “cuando vinieron a buscarme, no había nadie que pudiera protestar”.
Creo que es hora de tomar cartas en el asunto y dejar de mirar para otro lado, si esperamos que los demás resuelvan nuestros asuntos vamos a conseguir lo que decía el poema y ya será muy tarde.
Puede que esta reflexión se deba a que ayer volví a ver una de mis películas favoritas “Farenheit 451” donde a la gente le parecía normal que los bomberos en vez de apagar fuegos, quemaran los libros y donde a la gente se la controlaba con televisión y pastillas, aunque mucho me temo, que la película solo ha sido el detonador.

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