En busca del enchufe perdido #socialmedia

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La semana pasada estuve en un excelente blogtrip llamado #GRXperience en Granada invitado por el Patronato de Turismo de dicha provincia y he de decir que conocí un grupo de personas del mundo 2.0 y del turismo que me impresionó de manera extraordinaria.  Además, pude visitar Granada en toda su extensión y me ha dejado una huella imborrable, de tal manera que he prometido volver cuando me sea posible, pero de este viaje ya os hablaré en otro post.

Lo que quiero contaros en esta ocasión es la extraordinaria dependencia que tenemos de los cargadores de nuestros amados smartphones, todo el día buscando un enchufe donde alimentarlos. Es cierto que el perfil de los que participamos en #GRXperience es muy tecnológico, pero la dependencia cada vez es más generalizada.

Cuando uno hace un uso intensivo de su teléfono tipo smartphone, la batería dura unas pocas horas (en ocasiones 2/3 horas) por lo que hay que estar pendiente de cargarlos a menudo, así que sería deseable que los fabricantes de este tipo de aparatos diseñasen baterías de mucha más larga duración, al menos para personas que hacemos uso intensivo de ellos.

Lugares insólitos para cargar la batería

En mi recuerdo quedarán estampas imborrables de la búsqueda de enchufes en sitios a veces inimaginables. Así, descubrimos que en la T4 del Aeropuerto de Barajas en Madrid no hay ningún enchufe, por lo que no sería mala idea poner unos USB para que en las largas esperas en los aeropuertos pudiéramos recargar nuestros terminales. Sin embargo, al regreso en el Aeropuerto de Granada sí pudimos encontrar enchufes para alimentar nuestros exhaustos smartphones.

Cualquiera que nos viera en las comidas o en las cenas, diría que somos unos frikis en busca del enchufe perdido. En la cena en Bubión era espectacular el despliegue de teléfonos cargándose que teníamos alrededor de la mesa, en la comida en Lanjarón o en las Casas Cueva de la zona de Guadix otro tanto de lo mismo. Incluso cenando en el único restaurante giratorio de España (que está en la ciudad de Granada) me tuve que levantar a pedir que me cargaran el móvil para poder seguir contando lo que veíamos.

Pero no siempre podíamos acceder a los ansiados enchufes, pues había lugares en los que éste no tenía cabida, como en los cañones del Río Verde o en el desierto del Gorafe. Para la próxima cita, habrá que pensar en llevar cargadores solares, que sol no falta por el paraje. Por cierto, había que ver cómo nos miraba el guía del desierto cuando veía que todos estábamos, a la par que escuchándole, tecleando constantemente en nuestro teléfonos (creo que pensaba que éramos gente rara, y seguramente no le faltaba razón).

Actualmente usamos los móviles no sólo para hablar, sino también para acceder a las redes sociales, para el correo, para el WhatsApp o para hacer fotografías que difundir en redes o colgar en nuestro blog. Se han convertido en un instrumento indispensable en nuestras vidas; por ello, o conseguimos alargar la vida de las baterías, o ponemos puntos de recarga en lugares públicos y medios de transporte.

Publicado originalmente en Castilla y León Económica

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