El Pisuerga pasa por Valladolid (o por qué dejé FaceBook) #socialmedia #valladolid

Qué el rio Pisuerga pasa por Valladolid no tengo ninguna duda, ya que soy aborigen de la tierra y lo he visto toda mi vida transcurriendo por mi ciudad, la expresión “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” se lleva utilizando desde tiempos inmemoriales para decir que alguien aprovecha cualquier oportunidad para hablar de algún tema aunque no tenga nada que ver con el hilo de la conversación. Y esa sensación tuve cuando un domingo estaba en mi casa de un pequeño pueblo escribiendo los artículos de la semana siguiente y buscaba temas de interés en los medios de comunicación (cosa que hacía a duras penas gracias a que el sr. Alierta, presidente de Movistar ha incumplido por dos veces contratos para que pueda tener un Internet decente en dicha casa) y llegué a un artículo de El Mundo titulado “Por qué dejé FaceBook” en el que se hablaba de los motivos por los que algunas personas habían dejado de usar FaceBook.
La verdad el artículo podría haberse titulado “por qué dejé de utilizar cuchillos de cocina”, “por qué deje de visitar Londres” o “por que dejé de ver los dibujos de los Simpson” usando argumentos tan peregrinos como que alguien había cometido un crimen usando un cuchillo de cocina, se había cometido un secuestro en Londres o Hommer Simpson ha hablado mal de mi grupo de música preferido.
El primer caso decía que una persona había dejado de usar FaceBook por qué en una boda alguien la había tomado fotografías bailando, con unas copas de más (algo nada fuera de los normal, según el artículo, parece que ser alcohólico es normal y FaceBook no) y “algún amigo” las había colgado en FaceBook. Otro decía que lo había dejado por que “era increíblemente adictivo y perdía muchísimo tiempo”, un tercero contaba que “en mi caso hubo un motivo concreto, una bronca con un familiar muy cercano. Después del enfado, fui a excluirlo de la lista de amigos. Pero, en el momento de hacerlo, me sentí un poco ridículo y pensé que mejor me eliminaba a mí mismo. Suena a broma pero ocurrió así” y otros casos parecidos, que parecen excusas de “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”. Vamos a analizar cada uno de ellos:
• Algún amigo colgó fotos tuyas en estado etílico avanzado, la persona que comentaba esto quizás no reparó en que estar ebria delante de decenas de personas no es una actitud que mejore tu imagen y que la clase amigos que van publicando tus andaduras por ahí no son amigos de verdad, la culpa es de FaceBook por existir, aquí ni tan siquiera mata al mensajero, quieren matar al medio por el que se transmite la información es como si a alguien no le gusta un fax que le han enviado y asigna las culpas a Movistar por poner a nuestra disposición líneas de fax, “que mala gente los chicos de Movistar que ponen a nuestra disposición estos medios de comunicación tan malvados y terrribles”. O que alguien haya escuchado a Isabel Gemio en la radio y diga que toda la radio es mala, y por ello deje de escuchar dicho medio de comunicación.
• En el segundo caso, alguien había dejado FaceBook por qué era adictivo y perdía mucho tiempo, aunque puede que esa persona se pase 3/4 horas al día viendo la televisión, o haga 3 barbacoas a la semana, no se daba cuenta que el problema es él, no FaceBook, que hay que hacer un uso adecuado de los instrumentos a nuestro alcance, que un instrumento en si mismo no es un problema, pero si lo puede ser el uso que hagamos de él.
• El tercer caso es más alucinante, en su argumentación ya dice que no fue por motivos concretos, que alguien se cabreó, que el se cabreó más y que dejo de usar FaceBook. Cómo razonamiento de peso no tiene precio, vamos, que un día me ponen un plato de macarrones que no me gustan, me cabreo y dejo de comer.
Echarle la culpa al empedrado ha sido siempre la técnica de quién no tiene argumentos para defender una postura, eso para los casos expuestos, pero José A. Navas, autor de artículo ha aprovechado que el Pisuerga pasa por mi ciudad para crear un artículo interesante pero escaso de argumentos de peso.
A mi FaceBook me parece aburrido, pero intento aprovechar las posibilidades que me ofrece a nivel personal y profesional, sin que por ello criminalice la herramienta y la deje de usar por ello.
Y ya que soy pucelano, aprovechando el sinuoso transcurrir de ese bello río por la ciudad que vio nacer a Miguel Delibes, le vuelvo a decir al sr. Alierta, presidente de Movistar que se gane su exuberante salario haciendo que su empresa funcione mejor, y consiga que me pongan Internet, cuestión a la que se han comprometido, que ya han incumplido 2 contratos, que la ley le obliga y que llevo esperando 3 meses.

Un saludo

Alfredo Vela

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2 comentarios

  • De incógnito

    Tengo otro motivo: Cambian la privacidad cada poco tiempo y hay muchos modos de llegar a comentarios, fotos, datos personales, que no se pueden controlar (por ejemplo, si tus amigos no tienen la misma privacidad que tú, cualquier información compartida puede ser vista por otros). No todas la personas quieren ser entes públicos, con su vida al alcance de desconocidos. Aunque algunos aspectos de FB sean positivos, la forma superficial de relacionarse por ese medio no es atractiva para todos.
    Que lo use quien quiera, no haré apologías, pero yo no lo uso más, y que pase el Pisuerga por donde tenga que pasar.
    Saludos.

  • Gracias.

    Alberto Buitrago afirma en su “Diccionario de dichos y frases hechas” (Espasa Calpe, séptima edición, marzo de 2002):

    Usamos esta curiosa frase para indicar que vamos a hablar, o que alguien habla, de algo que no tiene nada que ver con lo que se está tratando. Bueno, ahora que estáis todos contentos porque mañana no hay clase, yo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, os voy a decir cuándo van a salir las fechas de los exámenes. El origen de la frase está muy oscuro. Podría ser que se extendiera durante el siglo XVI, época en la que Valladolid fue capital del Reino, hasta que en 1560 Felipe II trasladó la corte a Madrid, para dar a entender que una ciudad tan importante tenía, sin embargo, un río tan escaso. Con la falta de correspondencia entre el gran esplendor de la capital y la poca importancia de su río explicaríamos el significado del dicho; aunque, claro, por lo mismo y con más razón, deberíamos decir “Aprovechadno que el Manzanares pasa por Madrid…”.

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    Como se ve, aunque el significado parece estar claro, no así el origen de la locución, para el que Alberto Buitrago plantea una hipótesis.

    Creo que Alberto podría haber puesto un ejemplo mejor, ya que tanto la clase como los exámenes, pese a no ser lo mismo, forman parte de la institución educativa en cuestión.

    Respecto a los tamaños de los ríos Pisuerga a su paso por la ciudad de Valladolid y del Manzanares en su tramo de la ciudad madrileña creo que se pueden considerar pequeños, pero también grandes. Depende de con qué ríos y ciudades se comparen.

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