Farenheit 451 y el FBI #internet

Ray Bradbury escribió en 1953 su novela Farenheit 451, adaptada al cine en 1966 por François Truffaut, película de culto que yo suelo ver todos los años y que gracias al FBI y al cierre de Megaupload he recordado.

El título del libro se refiere a la temperatura a la que arden los libros: en la obra existe una policía dedicada a buscar todos los libros que esconden los ciudadanos y a quemarlos. El protagonista, al que le gustan los libros, descubre un submundo en el que algunas personas intentan preservar los libros de dicha policía, hasta tal punto que la película termina en un bosque en el que las personas memorizan los libros para poder transmitirlos a generaciones futuras. En el caso de que no hayáis visto la película o leído el libro os ruego encarecidamente que los hagáis y entenderéis el porqué de esta introducción.

Ayer el FBI cerró el servicio de Megaupload, lo que causó un gran revuelo en las redes sociales, y desató un furibundo ataque del colectivo Anonymous a las páginas del FBI, Departamento de Justicia de Estados Unidos, discográfica Universal, Warner music, Oficina del Copyright de Estados Unidos, la RIAA (Recording Industry Association of America) y la MPAA (Motion Picture Association of America), que vieron colapsadas sus webs.

¿Casualidad?

A pesar de que las acusaciones son de crimen organizado, conspiración para cometer un crimen y violación de la propiedad intelectual, hace mucho tiempo que me cuesta creer en las casualidades, y resulta bastante sospechoso que justo después que no se haya conseguido aprobar la ley SOPA y que la ley PIPA vaya perdiendo apoyos, llegue el cierre de Megaupload. ¿Por qué me cuesta creer en la casualidad? Los motivos son múltiples y variados. En primer lugar, por la secuencia de las fechas. La empresa lleva muchos años funcionado y que el cierre se produzca ahora me hace sospechar. En segundo lugar, que la mayoría de las empresas del mundo de Internet (Google, Facebook, Twitter, entre otras) hayan mostrado su desacuerdo con SOPA ayuda a fortalecer mis sospechas. En tercer lugar, que las amenazas de blackout de los días 18 y 23 de enero hayan tenido una resonancia inusitada, demostrando que las redes sociales son el quinto poder. Los poderes establecidos no están por la labor de democratizar el poder y han saltado al ataque.

No sé si Megaupload ha cometido los delitos de los que se le acusa. Desde luego es una empresa con ánimo de lucro (y por lo que parece de mucho lucro), pero no deja de ser una herramienta, la empresa no pone los contenidos, sólo deja su espacio para situarlos y compartirlos. ¿El FBI va a ir uno por uno deteniendo a los ciudadanos que han compartido los contenidos? Si es así, puede que se encuentren con que van a tener más ciudadanos en las cárceles que fuera, y seguramente algunos miembros del FBI o Senado pasarán a engrosar las listas de detenidos como usuarios de la plataforma. Por supuesto que estoy a favor de cumplir la ley, pero si la ley queda obsoleta, ¿no sería lógico adaptarla a los tiempos actuales?

Implicación de la sociedad

Tampoco estoy de acuerdo con algunos tweets que leí ayer, que decían que como en Estados Unidos no nos apoyaron cuando “nuestra Ley Sinde” que ellos no iban a apoyar el movimiento contra las leyes SOPA y PIPA, ya que si nos paramos a pensarlo, casi todos los servidores que utilizamos a diario, los de Google, Facebook, Twitter, DropBox o WordPress, están en suelo estadounidense y con la redacción actual de dichas leyes irían cayendo uno tras otro, lo que resumiendo nos dejaría sin Internet.

Los lobbys ultradefensores de la propiedad intelectual no se dan cuenta de que este tipo de actuaciones, lejos de acabar con la piratería consiguen junto el efecto contrario, y van a ir viendo cómo sus caducos modelos de negocio acaban en la ruina más absoluta. Debieran dedicar algo más de tiempo a pensar en sus negocios y no tanto a intentar ponerle puertas al campo, que nunca han funcionado.

Por último, un toque de atención a una parte de la sociedad civil que no presta atención a este tipo de problemas, corremos el riesgo de hacer que nuestro hijos no puedan aprovecharse de uno de los logros más importantes de la Humanidad, que no es otro que la libertad y la democracia que se destila en la red.

Publicado originalmente en Castilla y León Económica

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